El martes, el primer ministro húngaro, Péter Magyar, inició una trascendental visita de tres días a Polonia, su primer viaje oficial al extranjero tras asumir el cargo.
El viaje supone una ruptura decisiva con las políticas aislacionistas y pro-Kremlin del anterior líder, Viktor Orbán. Magyar se reunió con el primer ministro polaco, Donald Tusk, para debatir la reactivación del Grupo de Visegrado, una alianza regional paralizada por disputas internas sobre la guerra en Ucrania. Ambos líderes se centraron en desmantelar los sistemas "iliberales" de Hungría y restaurar el Estado de derecho para desbloquear miles de millones en fondos congelados de la Unión Europea.
Los analistas esperan que este reinicio diplomático establezca un nuevo centro de poder democrático en Europa Central, ampliando potencialmente la alianza a vecinos como Croacia.
.Sea el primero en responder a esta discusión general .
Únete a más conversaciones populares.