
El domingo, la OMS declaró el brote de una cepa rara de ébola en el Congo y Uganda como una emergencia sanitaria mundial, después de que el virus se propagara sin ser detectado durante semanas.
Esta cepa específica, denominada "Bundibugyo", tiene una tasa de mortalidad del 50% y es excepcionalmente difícil de detectar con las pruebas rápidas actuales. Expertos en salud pública sostienen que los recientes recortes de EE. UU. a la ayuda internacional y a la investigación científica retrasaron la detección y dejaron a las clínicas locales sin suministros básicos. En respuesta, el gobierno estadounidense está desviando a todos los viajeros de la región afectada a aeropuertos específicos, como Dulles, para someterlos a estrictos controles médicos.
Mientras los científicos se apresuran a adaptar los tratamientos existentes, las autoridades advierten que contener la epidemia podría llevar hasta nueve meses.
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